La última dictadura militar

El dictador anterior volvió al poder en 1973 y su tercera esposa Isabel Martínez de Perón, fue elegida vicepresidenta. Después de la muerte de Perón en 1974, ella se convirtió en la primera mujer en ser jefa del estado, asumiendo el control de la nación que se encontraba derrumbada política y económicamente. En 1975, actos terroristas por el ala izquierda y derecha mataron aproximadamente 700 personas. El costo de vivir creció al 355% mientras que las huelgas y protestas eran constantes. El 24 de marzo de 1976, una junta militar dirigida por general Jorge Rafael Videla aprovechó el poder e impuso la ley marcial.

El militar comenzó la “guerra sucia” para restaurar el orden y erradicar a sus oponentes. La Comisión Argentina de Derechos Humanos, en Ginebra, ha acusado a la junta con 2.300 asesinatos políticos, más de 10.000 arrestos políticos, y la desaparición de 20.000 a 30.000 personas. Mientras la violencia declinaba la economía seguía en caos. En marzo de 1981 Videla fue apartado del gobierno por Roberto Viola, quien fue sucedido por el general Leopoldo Galtieri.

La Casa de Gobierno o Casa Rosada

El 2 de abril de 1982, Galtieri decidió invadir Las Islas Malvinas que estaban dominadas por los ingleses. En ese momento la idea fue vista como una tentativa para aumentar su aura. Gran Bretaña, sin embargo, ganó una victoria decisiva, y Galtieri cayó en la deshonra tres días después de que Argentina se rindió en la guerra. El 14 de junio el General Reynaldo Bignone consiguió aumentar el sentimiento público prodemocrático. Como estaban cerca las elecciones de 1983 la inflación subió un 900% y la deuda exterior que sesgaba la Argentina alcanzó niveles sin precedentes.

El restablecimiento de la democracia en 1983

En las elecciones presidenciales de octubre de 1983, Raúl Alfonsín, líder de la Unión Cívica Radical, llevó al Partido Peronista a la primer derrota desde su fundación. Creciendo el desempleo y a la inflación de cuatro dígitos, sin embargo, llevó a los peronistas a la victoria durante mayo de 1989. Alfonsin resignado un mes luego en el surgimiento de disturbios por la causa de los alto precios de los alimentos, a favor del nuevo Presidente Peronista, Carlos Menem. En 1991, Menem promovió austeras medidas económicas que desregularon los negocios y privatizaron las industrias estatales. Pero a comienzos de septiembre de 1998, 8 años dentro de la presidencia menemista (de 2 periodos) Argentina entró en su peor década de recesión económica. La política económica de Menem, toleró la corrupción y perdonó a los líderes militares envueltos en la dictadura, por esta razón fue perdiendo el apoyo de las clases pobres y obreras que lo habían elegido.