Argentina es un país con una asombrosa diversidad de climas y paisajes-. Es también un país que se ha convertido en uno de los principales productores de vinos finos. Mendoza, la capital del vino a los pies de los Andes, es una hermosa ciudad con grandes plazas y amplias calles con árboles en las veredas. Se puede practicar Ski, caminatas y andar a caballo. La principal razón para visitar Mendoza en primavera es el festival anual de la cosecha del vino, la Vendimia, para catar vinos y otras actividades.

Además del vino, otra Buena razón para
vistar Argentina es el encanto de su capital, Buenos Aires, una de las capitales más fascinantes de Sudamérica. Con solo caminar por sus calles entenderá por qué se solía decir que Argentina es el más americano de todos los países de Europa. Argentina está cerca del Tropico de Cancer y es la porción de tierra más austral del planeta. Podrá elegir entre diversos destinos: desde las calurosas y húmedas selvas amazónicas hasta el noroeste, con sus áridas estepas, o las hermosas tierras de la Patagonia, haciendo una corta parada en
Tierra del Fuego, el archipiélago argentino en el fin del mundo.
Naturaleza y vida silvestre
Muchos consideran a la Argentina como un gran rancho. En el centro de su territorio, con las chatas pampas y millones de vacas, seguramente podrá pensar eso. Pero Argentina es mucho más. Fuera de la capital, las atracciones son la naturaleza, la vida silvestre, y las aventuras en el interior. Si pudiera atravesarla en avión, seguramente vería monos y tucanes de colores recorriendo la jungla por la mañana, y terminar viendo pingüinos deslizándose por las rocas en la noche.
Los turistas ávidos por las aves enloquecerán con las cientos de especies de aves para ver, incluyendo el majestuoso cóndor y tres especies de flamencos. Los extendidos bosques y las zonas montañosas albergan pumas, armadillos, llamas, varios tipos de zorros y tapires. Hay extensas plantaciones de té y salinas enceguecedoras. Hay palmares gigantes y monstruosos icebergs. Y además está Iguazú, las cataratas más atemorizantes del mundo.
¿Qué más hacer?
Si solo tiene una semana en verano, la zona de Los Siete lagos es ideal para realizar caminatas o pescar en lagos de montaña y explorar las zonas cercanas a El Bolsón. Puede ir más al sur a El Calafate y ver glaciares, volar a Tierra del Fuego, donde podrá deleitarse con un viaje en bote por el Canal Beagle.
Una semana en invierno es perfecta para esquiar en la inigualable Las Leñas. Un viaje a Mendoza para catar vinos en un viñedo o dos puede resultar vigorizante. Esquiar en Ushuaia puede resultar una experiencia extraordinaria. Tres días en las Catartas de Iguazú también le permitirán conocer bien el parque nacional y visitar ruinas de antiguas misiones. Póngalo en contraste combinándolo con un día en Buenos Aires y dos días en las Pampas, y tendrá una leve muestra de la cultura del gaucho y su forma de vivir en estas tierras – la esencia de la Argentina.
¿Dónde ir?
Argentina está en el hemisferio sur. El verano es entre diciembre y marzo, otoño entre marzo y mayo, invierno entre junio y fines de agosto y primavera, desde comienzos de septiembre hasta noviembre. El país es tan vasto y tan variado que siempre ofrecerá un buen lugar para visitar, sea cual sea el momento del año.
Las zonas del noreste cerca de las Cataratas de Iguazú se pueden visitar en cualquier momento, aunque en verano puede hacer demasiado calor. El invierno es un buen momento para visitar el noroeste y los altiplanos, ya que muchas zonas de la altura se mantienen cálidas y soleadas. La región productora de vinos de Mendoza puede ser disfrutada en cualquier momento del año, pero las caminatas por el oeste de la ciudad son mejores preferibles en entre diciembre y marzo.
Planeando su viaje
La Argentina es vasta; posee 2.8 millones de kilómetros cuadrados de inmensa diversidad. Salvo que invierta un mes, disfrutará más del país si explora un área en profundidad. Los vuelos internacionales a Buenos Aires ocurren todo el tiempo y no debería tener ningún problema para llegar ni para irse. Una vez dentro de Argentina, los vuelos de cabotaje le permitirán alcanzar la mayoría de los destinos desde la capital a un par de horas de viaje.