Las ferias porteñas

Buenos Aires actualmente dispone de un variado conjunto de ferias que se han convertido en verdaderos emblemas de la ciudad e infunden a los vecindarios donde se ubican una profunda identidad urbana. Por ejemplo, la feria ubicada en la Plaza Cortázar también conocida como Placita Serrano, se destaca por sus tradicionales artículos, los cuales son diferentes de aquellos ofrecidos por la mayoría de las ferias de otros puntos de la ciudad. Este es un lugar donde predomina el diseño, la innovación, las vestimentas poco usuales y las telas especiales para diseño y decoración. En Recoleta, la Plaza Francia logra hacer el escenario de carpetas verdes incluso más colorido con su colección de artes y puestos de manualidades.

La feria de San Telmo en Buenos Aires
San Telmo, cuenta con una feria de antigüedades, donde se puede encontrar hasta los artículos más impensables como si estuvieran flotando entre la atmósfera típica de un barrio inmigrante. Hay locales de juguetes antiguos, instrumentos musicales antiquísimos, muebles de diferentes épocas y países y muchas otras atracciones. El área conserva su arquitectura colonial: entre dichas construcciones, la feria sobre la Placita Dorrego es como una gran vidriera que expone lámparas extremadamente antiguas al igual que joyería, ropa de época, libros y otros objetos que pueden hacernos viajar por el tiempo con tan sólo observarlas unos instantes.

Como resultado del gran número de visitantes que estas ferias reciben cada fin de semana, los puestos se han esparcido hacia las calles contiguas, agregando mayor cantidad de artesanías novedosas. La atmósfera de este lugar es enriquecida por los bailarines de tango, los músicos y las estatuas vivientes que pasan la gorra luego de sus magníficas interpretaciones. Las calles cercanas proporcionan una combinación de cafés, restaurantes y prestigiosas tiendas de antigüedades. La recientemente mencionada se encuntra localizada en el bajo de la ciudad hacia el sur y es una de las mayores vistasitadas de toda la ciudad de Buenos Aires. Con su aroma especial característico, el cual recuerda a cosas sacadas de viejos armarios, sus calles de adoquín, su bien preservada herencia arquitectónica, y su aire bohemio, esta feria fascina a los turistas y es una fuente de orgullo para los vecinos de este barrio sureño de la capital de Argentina.

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